Saymar + Yvan





Hay bodas largas de las que llegas a la cama muerto de cansancio y solo quieres dormir, pero son bodas que valen mil y te dejan un hermoso recuerdo. Así fue el día del matrimonio de Yvan y Saimar; el reloj sonó muy temprano y los equipos ya estaban listos y guardados. Su matrimonio era a las 11 a.m. pero nosotros a las 8 a.m. estábamos saliendo para encontrarnos con la novia.

Esa aventura que arrancan los novios al casarse la iniciamos con ellos en cada click. Nos tocó retratar esas emociones; y en el proceso hasta adivinamos si colocar el vestido por arriba o por abajo (esa asistencia de novias que nunca nos falla). Nos gusta hacer algo más aparte de capturar fotos, por eso apoyar a los novios era nuestra misión para que fuese un GRAN DÍA.

Saimar siempre mantuvo la calma, una exhalación larga eventual, un temblor previo, hasta que pudo ver a Yvan que la esperaba con ansias, todo se convirtió en sonrisas y lágrimas de felicidad. Aunque estuvimos con ellos hasta las 10 p.m. nos hizo muy felices ver la alegría de sus familiares, la sonrisa de un padre orgulloso, la atención de amigos cercanos y los detalles que surgieron en todo el evento.

A veces muchos creen que la felicidad se consigue en grandes festividades, en pomposos presupuestos, en muchos invitados y en realidad, la felicidad está en los detalles, en las miradas, en el cariño sincero de allegados, en la oportunidad de vivir esos momentos únicos con quienes amamos y esto se sintió en este matrimonio.

Nuestras bendiciones a Yvan y Saimar, como siempre quiero ver estas fotos en muchos años y decir "lo lograron", que el amor se vea en sus miradas como el día de su matrimonio.

P.D.: La luna nos obsequió su esplendor en un azul intenso al final de la tarde. Cielos de Caricuao para cerrar este matrimonio.



























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